José larralde

Elogio de la soledad

José larralde
En la barra de un bar
vi enpensar cierta vez
cuanto niegan y dan la ciudad, la mujer
enjoyadas de luz la vidriera y la piel
peregrinas y ajenas se ven
como ríos de amor
luz, color y placer
espejismo quizá de mi ser
Suelo venir del campo por el embrujo
de la ciudad
con las pupilas bellas charcos de estrellas
que se me van
por la fugaz silueta vaga y coqueta sola y plural
siempre como ella misma, siempre distinta copia del mal
donde los luminosos van rotulando la oscuridad
todos estamos juntos, solos y aparte de los demás
cuando hallaré un consuelo de un pedacito de soledad
que sumada a la mía se vuelve dicha, copla y cantar
Solitarios de ayer consiguieron fundar
por la unión y el poder y nació la ciudad
pero quizá después, el poder cada cual
por el encima del bien y del mal
y hoy que es bella y es cruel
hoy que no sabe amar
es mas sola que yo, la ciudad
Cuanto regreso al campo junto al secreto del manantial
con el fogón parece que me florece la soledad
cada vez que inauguro la estrella sola o el temporal
la cerrazón del río o el griterío crepuscular
una tristeza oscura me vuelve pura y elemental
la fe con que asumiera por vez primera la soledad
solo de tarde en tarde siento nostalgia de la ciudad
cuando unos ojos bellos se me hacen pena, copla y cantar.
En la barra de un bar vi enpensar cierta vez
cuanto niegan y dan la ciudad, la mujer.
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